Política (del griego politikós, "ciudadano", "civil", "relativo al ordenamiento de la ciudad").


viernes, febrero 17, 2012

Anclajes para bici diseñados por David Byrne. 

Acerca de... la polémica estela de luz.

En los últimos años nos hemos acostumbrado a atestiguar largas jornadas de polémica cada vez que algún organismo público decide construir un nuevo edificio. Cómo olvidar los problemas de la biblioteca Vasconcelos, que hicieron que cerrara sus puertas para ser reparada apenas unos dias después de su inauguración. Qué decir de la nueva cede del senado de la república, víctima de las agendas políticas con motivo del bicentenario. Pero vaya que si de esta fecha hablamos, la que se lleva toda la atención es precisamente el monumento que representaría los doscientos años de México, como una nación libre y terminó convirtiéndose en un recordatorio de los peores males que siguen esclavizando a los mexicanos. 
La estela de luz estuvo siempre destinada al fracaso. Nació de un concurso privado, en el que se convocó a diseñar... ¡un arco! como en los mejores tiempos del imperio de Bonaparte, y creo que es bastante claro que Napoleón ya es historia y nuestro país no vive su mejor época. 
El resto de la crónica es conocido por todos. La obra no se terminó a tiempo, su costo se elevó, luego volvió a subir. Se canceló la obra, para continuarse unos meses después, esta vez con la denuncia por parte de su arquitecto de -la evidente- corrupción en su construcción. Su costo subió una vez más y finalmente se inauguró la gran estela, no sin antes prevenir de un posible ¡nuevo incremento en su precio!.
No es claro por qué un proyecto de 300 mil millones de pesos terminó costando tres veces más, pero lo que sí sabemos es que hay muchas responsabilidades implicadas. Al parecer los únicos que hicieron bien su trabajo, fueron los trabajadores. Desde el momento en que se decidió hacer dicha obra comenzaron a sumarse una serie de errores y malas practicas que finalmente tendrían que desatar dicho caos. 

Intenté mucho tiempo resistirme a escribir sobre la pobre estela de luz por que al parecer ya todo se ha dicho acerca de ella. Sin embargo decidí hacerlo porque creo que vale la pena mencionar cierto aspecto positivo que encuentro en el poco querido monumento. Lo mejor que nos puede dejar la estela de luz es la reflexión de ¿Qué estamos haciendo mal? Proyectos como este se llevan a cabo diariamente en nuestro país, de forma tan más turbia que ni siquiera sabemos que ocurren. Cuando se trata de una obra pública tan grande, aunque se quieran ocultar ciertas anomalías, al estar expuestas a la mirada pública, éstas se vuelven más transparentes. Este desastre es un reflejo de lo que convulsiona a nuestro país hoy en día. 

Quiero hacer una comparación con la ahora emblemática columna de la independencia, construída por el presidente Díaz en 1910. Al igual que la estela, el centenario "angel" no representaba absolutamente nada para ningún mexicano de aquella época. Su diseño, sus materiales y su concepto eran extranjeros, y la sociedad estaba tan descontenta como ahora con su gobierno. De cualquier manera un año después una revolución derrocó al gobierno que la construyó y la victoria alada adquirió una identidad, tal vez un poco distinta a la que su creador hubiese querido, pero logró su objetivo. Hoy es el símbolo de la ciudad de México y vaya que es apreciada por los capitalinos. 
Lo que intento sugerir es: ¿Será nuestra estela un monumento en busca de qué representar? Tal vez adquiera valor en el futuro. Quisiera imaginar el próximo centenario con una sociedad mexicana diferente. Un pueblo que haya aprendido a nunca olvidar y que pudiese encontrar en la estela de luz un recordatorio de aquella crisis que logró ser superada.

*Agradezco a mis compañeros de la Facultad de Arquitectura, pues con su opinión enriquecieron esta nota. 

domingo, febrero 12, 2012


Como parte del festival Ambulante 2012, se proyectará en algunas salas de la ciudad de México el documental de Gary Hustwit "Urbanized". En él, nos muestra hacia dónde van o deberían encaminarse nuestras ciudades con una serie de ejemplos bastante optimistas de urbanismo alternativo en el mundo. En una de las partes más impactantes se ve a Enrique Peñalosa circulando cómodamente por un carril bici en perfecto estado, junto a una calle para automóviles sin pavimentar "this is democracy at work", dice el ex-alcalde de Bogotá.
La película es muy básica, es decir, perfecta para cualquiera que no esté muy familiarizado con estos temas. Vale la pena verla.



jueves, febrero 09, 2012

Mitos que segregan.


Mario Pani (1911-1993) fue siempre un personaje controversial, incluso hoy sigue siéndolo. Y es que la basta obra de este arquitecto ha influido en la vida de muchos mexicanos, positiva o negativamente. Habrá distintas opiniones al respecto, pero estoy seguro de que coincidirán todos en que una de sus mejores obras es sin duda el conjunto urbano Miguel Aleman de la colonia del valle en la ciudad de México, conocido también como CUPA. Inspirado en las ideas de Le Corbusier para la Ville radieuse, Pani proyectó en un terreno de 40 mil metros cuadrados mil departamentos ocupando tan solo ¡la tercera parte de la superficie!. El resto lo convirtió en un gran parque que activó con comercio en la planta baja del bloque de vivienda. El edificio sorprendió a los ciudadanos de la época, pues se trataba del mejor ejemplo del esplendor que la modernidad podía ofrecer. Poco más de sesenta años después de su construcción, vivir ahí sigue siendo un lujo, pues a pesar de que su mantenimiento ha sido descuidado, la calidad habitable de aquel sitio es verdaderamente destacable. 
Sin embargo, recientemente sus habitantes sucumbieron ante uno de los peores males de urbanismo postmoderno: la privatización del espacio público. Ante la construcción cercana de una nueva estación de metro, los habitantes del CUPA decidieron enrejar el gran parque que el proyecto de Pani había otorgado a la colonia. Seguramente alentados por el miedo e influenciados por uno de los mitos más aberrantes de la sociedad mexicana: creer que la inseguridad se combate con rejas, bardas, barreras, etc. Los mexicanos somos aficionados a poner rejas hasta en los camellones, pensando que de esta forma controlamos nuestras ciudades, aunque en realidad esto sea como  tapar con un dedo el agujero en vez de reparar la fuga. Lo que ocurrirá en la Miguel Alemán, será que aquel parque pronto se convertirá en un lugar solitario y sin vida, requerirá de algún policía y de iluminación excesiva y aún así sera una zona más insegura. Lo único que se destruye con este tipo de barreras es la vida en comunidad, se segrega a las personas y se difumina la actividad de barrio. Esto es algo que ha sido advertido por muchos desde hace ya bastante tiempo: Jane Jacobs sabía desde la década de los setenta que la clave para mantener un lugar seguro era dotándolo de diferentes actividades y usos durante todo el día, ¡llenarlo de vida!. El ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa escribió en su "Política de la felicidad" que si se trata a la gente como delincuentes se comportarán como tal, por lo que hay que tratarlos como humanos para que actúen como sociedad. Y no estaba equivocado, pues en el tiempo que gobernó la capital colombiana, logró convertirla en un referente mundial. Fomentó el uso del transporte masivo, reactivó las calles rescatando espacios públicos con zonas peatonales y carriles bici. Todo esto, para mejorar la calidad de vida en una de las ciudades que hasta entonces había sido de las más inseguras de latinoamérica. Urbanismo de primera, muy distinto a lo que vemos hoy en la colonia del Valle, en la que se pone en riesgo algo más que un hito arquitectónico, la vida de una comunidad.